viernes, 29 de julio de 2016

El cuaderno

Desde pequeños, la sociedad nos condiciona a seguir lo establecido. Por ejemplo, recuerdo claramente que en la escuela me decían qué tipo de cuadernos debo comprar; para matemática necesitaba uno a cuadros de espiral, no cocido y tampoco de líneas; para lenguaje un cocido de líneas, no espiral y no de cuadros.

También, me obligaban a llenarlo como ellos querían. Bolígrafo rojo para los títulos, negro para los subtítulos y azul para el resto. Que cada letra o número debía ocupar un cajoncito, que después del título debía saltarme una línea para escribir. "No puedes utilizar corrector. Si te equivocas, arranca la hoja", me decían.

Es impresionante como el ser humano se acondiciona poco a poco a un modelo estandarizado, a lo que el resto te impone. Decepciona mucho que con el pasar del tiempo tu creatividad se reduce a lo que tus profesores y padres te decían que hagas. Que formas parte del sistema, que fuiste configurado para obedecer y hacer lo que se te dice, y si no lo haces eres o creas un caos.

Cuando ves a muchos felices y te preguntas ¿por qué yo no? Cuando te das cuenta que hubieras preferido comprar el cuaderno que te daba la gana o simplemente no hacerlo, te sientes un poco menos autómata.

3 comentarios:

  1. Muy buena reflexión compañero, la educación convencional no siempre esta enfocada a la formación integral del estudiante, muchas veces condiciona a los niños a seguir un patrón establecido que la sociedad impone.

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    1. Gracias por el comentario, Barbie. Es lamentable como se sobrevalora la memoria, como si fuéramos computadoras.

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