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sábado, 25 de noviembre de 2017

Libre, no soy

¡Qué extraño todo esto! Pienso tanto en libertad, saboreo entre sueños su dulzura, me la imagino cuando cierro mis ojos o cuando divago porque alguien habla sobre algo que no me interesa.  A veces, pienso que la puedo sentir, pero todo es una fantasía.

Que putos miedos los que me detienen a ser como yo quiero ser. Que puta incertidumbre la que me invade cuando pienso en lo que quiero ser. Ojalá todo fuera tan fácil como instalar un programa en mi computador. Ojalá hubiera un curso de conducción de tres semanas que me enseñe a manejar mi vida y me diga lo que debo hacer.

Libre, no soy. Mis propios pensamientos me acorralan. Mis propios sentimientos me dominan. ¡Qué extraño hablar de libertad, pero sentirte prisionero!

Melancolía, Edvard Munch, 1981

lunes, 9 de enero de 2017

Ya nada es igual

Ya nada es igual y de hecho, así se supone que debe ser la vida. Un proceso que no se detiene aunque a veces quisieras que lo haga, una caminadora eléctrica que no para aún cuando el atleta ha dejado de correr, pero ¿cuál es la meta? Aún no la descubro.

“A los diez años uno cree que todas las cosas importantes sólo les puede pasar a los mayores”, escribió el filósofo español Savater. A veces quisiera retornar a esa edad; cuando todo era sencillo, cuando era necesario muy poco para sonreír, cuando la ignorancia no importaba y, sobretodo, cuando la inocencia significaba libertad.

El ser humano sufre tantas metamorfosis que, en ocasiones, le cuesta reconocerse a sí mismo. No sabe quién es, por qué actúa de cierta manera, por qué dice cosas que no siente, por qué permanece donde no quiere estar.

Personalmente, pienso que crecemos y nos hacemos más frágiles cada vez y no me refiero a la parte física. Dudamos de nosotros mismos y “abrimos” nuestra mente a merced de quienes nos rodean. Nos llenamos de ideas que niegan las que nosotros creamos.


Nos construimos en base a lo que percibimos, de esta manera la autenticidad queda anulada en todos. Es entonces cuando toda nuestra debilidad debe ser oculta con varias armaduras, que son renovadas constantemente, para que esta sociedad no “acabe” con nosotros. No creo que esto sea algo negativo, solo pasa y  así somos.


miércoles, 24 de agosto de 2016

Incomodidad efectiva

“Si crees que la aventura es peligrosa, prueba con la rutina es mortal” alguna vez leí esa frase, o algo parecido, en un grafiti.

La rutina es, desde mi punto de vista, una repetición abrumadora de la que muchas veces somos presos sin siquiera notarlo, porque podemos acostumbrarnos a ella. No me atrevería a tachar esta habituación como mala o buena,  varias personas se sienten bien haciendo siempre lo mismo. Por mi parte, me estoy cansando lentamente.

No implica solo realizar procesos idénticos día a día; sino también, repetirlos esporádicamente. Como cuando vas a un país diferente y sabes que no te atreverías a hospedarte en la casa de alguien desconocido, porque lo tuyo son los hoteles, porque aunque quisieras hacerlo  te sientes inseguro. Es eso exactamente lo que impide salir de este círculo que parece ser infinito, las barreras mentales. 

Heráclito planteó que nadie puede bañarse en un mismo río dos veces, para él lo que era real es el cambio. Toda nuestra vida es un proceso que se mueve y es diferente en cada etapa. Sin embargo, pese a que el agua del río es diferente, las personas pueden bañarse siempre de la misma manera, así mismo en la vida hay circunstancias que cambian pero la forma que tengo de actuar frente a ellas puede ser invariable. De esta manera los resultados que obtengo son siempre los mismos.

Las opciones que tengo son varias, por eso es importante probarlas para saber cual es la más efectiva para alcanzar lo que me propongo. En este tiempo decidí hacer un cambio, comprometerme conmigo mismo a salir de la comodidad y enfrentar todo lo que me causa miedo, vergüenza y dolor. La vida es tan corta y diversa como para hacer siempre lo mismo.  

http://www.ablaempleo.es/wp-content/uploads/2015/03/si-buscas-resultados-distintos-no-hagas-siempre-lo-mismo-albert-einstein.jpg 

miércoles, 17 de agosto de 2016

Tiempo de ansiedad

Hay días en los que quisiera que algo fuera diferente en mi vida, más emoción o menos control por ejemplo. Días en los que siento la necesidad de descubrir experiencias nuevas, de salir de la rutina o por comprender qué es lo que en realidad estoy buscando.

Recientemente, una persona  me dijo que debo bajar ese deseo por querer vivir tan rápido; que la vida es como una carretera, que yo soy como un auto que va a gran velocidad y, a veces, puede parecer que quiero atropellar a alguien cuando mi intención es muy distinta. Sin embargo, ese alguien se retira porque se asusta, porque teme ser atropellado.
  
Esa persona también me dejó claro algo: “No te arrepientas de lo que no fue tu decisión, no te arrepientas de lo que no planeaste”. Varios individuos van a entrar y salir de nuestra vida constantemente (compañerxs, amigxs, ilusiones, amores), conocerán una faceta de nosotros mismos, puede que les agrade o no.

Eres un ser humano que nació relacionado con el concepto “imperfección”. Ama eso, esos defectos. Quienes también sepan amarlos son quienes van a permanecer a tu lado. No quiero decir que tu personalidad debe mantenerse estática; si sabes que puedes mejorar en algo, hazlo, pues también es una señal de amar a quienes se quedan contigo, no te encasillas en la simple satisfacción personal,  resumida en la frase egoísta: “Soy así y así he de morir”. No menosprecies lo que eres, sigue conociéndote, vive con calma, valora a quienes se quedaron y perdona rápido.   

En esos días de ansiedad he estado conversando conmigo mismo, me propuse no desesperarme por las ideas extravagantes en mi cabeza, intentar hacer lo que quiero  y necesito hacer, entender que cada día tiene sus afanes y va a ser distinto a lo que inicialmente esperaba y, finalmente, enfocarme en mis sueños pero no preocuparme por cumplirlos, sino ocuparme para  hacerlo.   

https://twitter.com/AllSuus/status/733862401561395202 


miércoles, 10 de agosto de 2016

Vacío

Una noche en vela puede ser suficiente para darse cuenta que algo falta; como un sentimiento casi incomprensible, como un vacío queriendo ser llenado. A veces, la vida es extraña porque ni siquiera sabes como explicar lo que sientes, lo que está pasando o lo que quisieras que pase. A veces, solo existes y no encuentras un motivo y, a veces, lo encuentras, pero no te sientes conforme.

El amor, generalmente idealizado como aquel trofeo de paz, alegría, tormento y sufrimiento, acostumbra a convertirse en lo que quisiéramos que fuera el motor principal de nuestra vida. Todo el mundo habla de él; sin embargo, no suele ser como lo esperas o como te cuentan que sería. El amor no necesariamente llena ese vacío o calma esa sed; muchas veces lo hace más grande, muchas veces te deshidrata. "El amor es el estado en que el hombre ve las cosas, más que en ningún otro, tal como no son", escribió hace tiempo Nietzsche.

La vida continúa, con o sin ese "trofeo", o tal vez  lo experimentas de una forma diferente, de una forma que el resto no se atrevería a llamar amor, pero continúas aquí, existiendo. El vacío se mantiene o se va, depende del grado de satisfacción que uno tenga con lo que ha conseguido o realizado. La sociedad nos aliena mucho y muchos cuestionamos eso. Los que no nos conformamos, ¿sentiremos algún día esa plenitud en nuestro ser?

viernes, 29 de julio de 2016

El cuaderno

Desde pequeños, la sociedad nos condiciona a seguir lo establecido. Por ejemplo, recuerdo claramente que en la escuela me decían qué tipo de cuadernos debo comprar; para matemática necesitaba uno a cuadros de espiral, no cocido y tampoco de líneas; para lenguaje un cocido de líneas, no espiral y no de cuadros.

También, me obligaban a llenarlo como ellos querían. Bolígrafo rojo para los títulos, negro para los subtítulos y azul para el resto. Que cada letra o número debía ocupar un cajoncito, que después del título debía saltarme una línea para escribir. "No puedes utilizar corrector. Si te equivocas, arranca la hoja", me decían.

Es impresionante como el ser humano se acondiciona poco a poco a un modelo estandarizado, a lo que el resto te impone. Decepciona mucho que con el pasar del tiempo tu creatividad se reduce a lo que tus profesores y padres te decían que hagas. Que formas parte del sistema, que fuiste configurado para obedecer y hacer lo que se te dice, y si no lo haces eres o creas un caos.

Cuando ves a muchos felices y te preguntas ¿por qué yo no? Cuando te das cuenta que hubieras preferido comprar el cuaderno que te daba la gana o simplemente no hacerlo, te sientes un poco menos autómata.