¡Qué extraño todo esto! Pienso tanto en libertad, saboreo entre sueños su dulzura, me la imagino cuando cierro mis ojos o cuando divago porque alguien habla sobre algo que no me interesa. A veces, pienso que la puedo sentir, pero todo es una fantasía.
Que putos miedos los que me detienen a ser como yo quiero ser. Que puta incertidumbre la que me invade cuando pienso en lo que quiero ser. Ojalá todo fuera tan fácil como instalar un programa en mi computador. Ojalá hubiera un curso de conducción de tres semanas que me enseñe a manejar mi vida y me diga lo que debo hacer.
Libre, no soy. Mis propios pensamientos me acorralan. Mis propios sentimientos me dominan. ¡Qué extraño hablar de libertad, pero sentirte prisionero!
Melancolía, Edvard Munch, 1981

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