Que inestable conjunto de iguales en el que nos encontramos. Que curioso el opaco concepto de igualdad que se maneja estos días. Que reales e imperfectos seguiremos siendo los seres humanos.
Me pone la piel de gallina pensar que hace 20 años gustar de o amar a alguien del mismo sexo era un delito en Ecuador. Estoy muy seguro de que este cambio debió provocar un gran desequilibrio entre las personas de aquella época. Por eso: ¡Qué bueno que vivamos dentro de una sociedad tan variable! Donde hay personas que se atreven a tocar los puntos que incomodan a la mayoría y, así, hacer que sus electrones se exciten como ocurre con los átomos inestables. Me fastidia la comodidad de los pensamientos que solo favorecen a ciertos grupos.
Mientras en las calles se realizan marchas recordando el día contra la violencia a la mujer, diariamente escucho por esos mismos espacios insultos hacia una mujer que viste una minifalda y una blusa escotada. Veo partidos de fútbol infantiles donde los niños continúan utilizando la expresión “pateas como niña”. La feminidad aún es considerada inferior cuando se compara con las estúpidas actitudes de aquellos machos que no permitirían que su esposa salga con una minifalda y una blusa escotada a la calle. Que turbia la igualdad de la que se habla, aquella que aún no se practica.

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