lunes, 9 de enero de 2017

Ya nada es igual

Ya nada es igual y de hecho, así se supone que debe ser la vida. Un proceso que no se detiene aunque a veces quisieras que lo haga, una caminadora eléctrica que no para aún cuando el atleta ha dejado de correr, pero ¿cuál es la meta? Aún no la descubro.

“A los diez años uno cree que todas las cosas importantes sólo les puede pasar a los mayores”, escribió el filósofo español Savater. A veces quisiera retornar a esa edad; cuando todo era sencillo, cuando era necesario muy poco para sonreír, cuando la ignorancia no importaba y, sobretodo, cuando la inocencia significaba libertad.

El ser humano sufre tantas metamorfosis que, en ocasiones, le cuesta reconocerse a sí mismo. No sabe quién es, por qué actúa de cierta manera, por qué dice cosas que no siente, por qué permanece donde no quiere estar.

Personalmente, pienso que crecemos y nos hacemos más frágiles cada vez y no me refiero a la parte física. Dudamos de nosotros mismos y “abrimos” nuestra mente a merced de quienes nos rodean. Nos llenamos de ideas que niegan las que nosotros creamos.


Nos construimos en base a lo que percibimos, de esta manera la autenticidad queda anulada en todos. Es entonces cuando toda nuestra debilidad debe ser oculta con varias armaduras, que son renovadas constantemente, para que esta sociedad no “acabe” con nosotros. No creo que esto sea algo negativo, solo pasa y  así somos.


No hay comentarios:

Publicar un comentario