miércoles, 11 de octubre de 2017

¿Quién es el mono al final?

El ser humano continúa siendo su propio lobo, tratando a sus iguales como presas a las que hiere arrojándoles palabras de desprecio. Lo más indignante: muchas veces son las figuras públicas quienes acentúan este odio. Muchas veces quienes deberían facilitar la comunicación, solo la complican al crear concepciones negativas sobre la diferencia entre individuos.

Los comentarios que Phillip Butters hizo en junio son la razón de esta entrada. Creo que el presentador peruano, con su lenguaje grotesco, demostró que el rencor entre los países de Ecuador y Perú aún está presente en la memoria de algunos habitantes de estas patrias vecinas. Llamar “lagarto” a alguien no es precisamente un insulto, pero que una persona categorice a otra como un animal irracional es denigrante

La víctima del racismo de este señor no solo es Felipe Caicedo, son todos los negros que son tratados de manera distinta en los colegios, en los trabajos, en la calle y en el mundo. Son todas las personas que lucen o actúan diferente y por ello reciben las burlas de la sociedad. Señor Butters: tener un tono más oscuro de piel, facciones gruesas o ser corpulento no te hacen un “mono” o un “gorila”. El mundo humano se construye a través del lenguaje, no se puede tomar a la ligera lo que se dice.

¿Dónde quedó la sensibilidad y la capacidad de ponerse en los zapatos del otro?, es la pregunta que me hice cuando escuché a Butters diciendo: “Son unos negros apretados. Te muerden y te dan ébola”. ¿Acaso este individuo no escuchó sobre la pandemia de ébola que el año pasado había matado más de 11.300 personas en Guinea? Pienso que un tema tan delicado no puede ser tomado a chiste y menos frente a una masa de personas a la que está acostumbra la televisión. Además, con este juicio, el presentador reafirma su discurso racista en contra de la gente de color. Mi pregunta cambió al final, ¿dónde quedó la capacidad de razonar de Phillip Butters?

Con este caso me pongo a pensar que tal vez un reglamento en cada país, como la Ley de Comunicación de Ecuador, es adecuado para que estas figuras públicas tomen con responsabilidad su papel. ¿Quién es el mono al final? o más bien, ¿quién no ha evolucionado sus ideas retrógradas? ¿Acaso mientras más información recibimos, reflexionamos menos y solo nos importa hacernos notar a costa del irrespeto ajeno?


4 comentarios:

  1. Excelente artículo. La ignorancia nos lleva más allá de lo que imaginamos. Este señor muestra su falta de moral y ética periodística, ¿Cómo pueden permitir cometarios así en los medios? pero muchos de esos "accidentes" ocurren para realizar marketing a los canales o radios.

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    1. Gracias por tu comentario. Es indignante que algunos medios prefieran tener esto al aire con tal de ganar seguidores.

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  2. Me llama mucho la atención tu artículo, es directo y tocas el punto principal, que en este caso es la falta de profesionalismo y de sensibilidad humana de aquel "periodista", si así se lo puede llamar. Además de tu acercamiento a la Ley de Comunicación el cual es muy acertado.

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    1. Creo que una ley perfectible puede ayudar a fijar comportamientos dentro de los medios, aunque se debe reconocer que esta ley debe ser más precisa para no beneficiar solamente a algunos grupos.Gracias por tu comentario.

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